BREVE SEMBLANZA DE ESTANISLAO ZULETA

 Por Harold S. Pascagaza

                                                                Foto de Rafael Cosquiere (2019)

"lo inesperado es lo que da a la vida categoría de aventura, perderlo o ganarlo todo a la vuelta de una esquina sin uno saber siquiera para dónde iba, por eso no me he matado"

Gonzalo Arango – El dios fingido

¿Quién podría saberlo? No podría nadie mirar tan lejos y mucho menos tan profundo sobre la vida de un hombre aun cuando alguna vista lúcida se atreviera a prever algo sobre su genio (¡qué difícil tarea la del ser docente!). Como tampoco nadie puede saber con certeza la influencia que sobre el espíritu de un hombre tienen los diálogos de una novela, los colores y formas de una pintura, las imágenes y deslumbramientos, pasiones y hundimientos de la poesía. Estanislao Zuleta en su cumpleaños número catorce en 1949 recibe un regalo inesperado que le guiaría hacia una sensibilidad por las fragilidades humanas y a la altura del pensamiento autoformado, lo que en palabras de un pescador recogidas por el también maestro Fals Borda para su Historia doble de la Costa (1979) es ser sentipensante. Jorge Vallejo Murillo escribe al respecto, "el libro era La montaña mágica de Thomas Mann. El adolescente se puso el regalo de inmediato y no se lo quitó en toda su vida" (2006, p. 61). Y una vez hubo leído y releído aquel regalo, fue creciendo su autoconsciencia y autodeterminación sobre el conocimiento y alejándose de las formas de vida irreflexivas y condicionadas.

Nacido en 1935 en Medellín, tuvo una vida rodeada por la presencia de ideas modernas, llevadas a diferentes escenarios por medio de nombres como el de León de Greiff, Alberto Aguirre, Fernando Isaza, entre otras personalidades influyentes en la cultura. Particularmente aquel chico tuvo en su vida al maestro Fernando González. Con motivo de la muerte de este último, Gonzalo Arango escribiría:

Aún así, yo no quería que se muriera, pues uno es egoísta, y juntos habíamos compartido mucho amor a la vida y a este mundo. Éramos dos poetas muy gozadores y nunca se nos ocurrió morirnos, como no fuera de risa. La imagen que tengo de Jesucristo es la de un Fernando González enamorando a las muchachas de Envigado y riéndose de los industriales antioqueños. Él era un seductor, un gran conquistador de espíritus, y yo le llevaba a los nadaístas diabólicos para que los santificara con su amor y su presencia. Él los rescataba del demonio y los dejaba listos para ir al Cielo si los buses de Envigado pasaran por allí. Tal era el poder irresistible que ejercía sobre la juventud, un poder mágico, dulce, de milagro. Estoy seguro de que por eso le gustaba llamarse “El Brujo” (1964)

Y ese encanto, esa magia, el hechizo del brujo recayó también sobre el joven Zuleta Velásquez, hijo del "único amigo" de un brujo apasionado y sereno: Estanislao Zuleta Ferrer, el padre de nuestro pensador, muerto en el mismo accidente aéreo que inmortalizaría en los Cielos Antioqueños a Carlos Gardel y que serían llorados, Gardel en las calles, prostíbulos y cantinas, Zuleta en el corazón de González... en Otraparte. Allí, "fue el que le enseñó al joven Estanislao a leer a Schopenhauer, a Dostoievski y a Nietzsche, en su propia biblioteca o caminando por ahí" (Vallejo, 2006, p. 53), y donde se fortalecería el carácter intelectual más audaz de la juventud colombiana del siglo xx, una rebelión encarnada.

El chico pasó por el Liceo de la Universidad Bolivariana y por el Liceo de la Universidad de Antioquia. En 1951, con dieciséis años decide no volver al colegio y dedicarse a un proceso autónomo y autodidacta de formación. Por supuesto, esto significaba un proyecto sujeto a incertidumbres y una prueba a la voluntad... Era "perderlo o ganarlo todo a la vuelta de la esquina" y Zuleta ganó sobre sí, y sobre un sistema educativo, entonces y ahora –formalmente- obsoleto. Se trataba de una apuesta ideológica, política, sensible e intelectual, una apuesta por la autenticidad, por la vida y la libertad. En este recorrido Zuleta no estuvo sólo, le acompañaron dos jóvenes enamorados de la misma idea, Delmiro Moreno y Mario Arrubla.

La vida era para estos disidentes un alegre desafío y fuente permanente de dudas, de asombros y de las ganas de ser-siendo. La vida urbana los seducía, gozaban por la noche y se entregaban a ella sin anteojeras. Del barrio de burgueses de los Zuleta podían irse caminando a Lovaina, en bus hasta Bello o ir al centro-centro a conversar con otros amigos. No dejaban los libros en las casas, los cargaban consigo; llevaban su trabajo para arriba y para abajo, conversaban, fumaban y bebían un brebaje inventado por ellos: la catalana, mezcla de alcohol etílico -que se conseguía en las farmacias- con gaseosas. Adolescentes en los bares, escuchando música para suicidas y borrachos, viviendo entre Rimbaud y Daniel Santos. (Vallejo, 2006, p. 105)

Los tres fueron victoriosos en sus caminos. ¡Y con ellos triunfaron sus ideas y ánimos de ser! Y sin embargo, la decisión de abandonar las aulas institucionales era sólo el principio, el largo camino estaba borrosamente señalado y habrían de encontrarse con agudas problemáticas, tensiones de estilo, forma y fondo, desde Thomas Mann a un innumerable listado de autores, entre ellos, Aristóteles, Platón, Kant, Hegel, Marx, Freud, Sartre, Kierkegaard, sin mencionar los clásicos literarios de toda época. Espíritus valientes: no todo era divagar y exaltar el ocio dirigido... había que decidir. Había que seguir creciendo, aún cuando eso no implicaba dejar la catalana y las tertulias. Por ello, en 1953, a través de otro amigo común de Zuleta, Óscar Hernández, conocieron la propaganda comunista, de un evento para jóvenes celebrado en Bucarest (Rumania), al que asistieron "Óscar en condición de poeta y Zuleta de intelectual independiente" (vallejo, 2006, p. 107). Después de unos desencuentros con Margarita, la madre de Estanislao, por el permiso para el viaje de un menor de edad, finalmente ambos llegaron a otra región del mundo, para comprometerse y donde participarían Pablo Neruda, Nelson Mandela... "Colombia estuvo representada por hombres de teatro, como Santiago García, para entonces un joven estudiante de arquitectura en Italia; los pintores Lucy Tejada y Antonio Velasco; militantes comunistas..." (vallejo, 2006, p. 109). De vuelta al país... pasado poco tiempo Estanislao con otras personas, entre ellas Eloín Grajales, fundaron la célula cuarenta del partido comunista (Vallejo, 2006, p. 117).

Tiempo de movimiento político, tiempo de diferentes estancias... de lugar: Bogotá, Sumapaz, Cali, Medellín; de intereses: psicoanálisis, historia, filosofía, literatura; de ser en el contexto: "diez años cuando fue arrojada la muerte atómica sobre Hiroshima, trece cuando fueron asesinados Mahatma Gandhi y Jorge Eliécer Gaitán, quince cuando estalló la guerra de Corea, dieciocho cuando Rojas Pinilla derrocó a Laureano Gómez" (Ospina, 2006, p. 12). Y así continuó como pensador del país, de sus problemas, y de los conflictos globales, la democracia, la guerra... hasta su muerte.

Ejerció como docente universitario en varias instituciones como la Universidad de Antioquia y la Universidad del Valle, que le concedió para ello, pero por mucho más, por reconocimiento de su valioso pensamiento, de su trayectoria un Doctorado Honoris Causa en 1980, aunque su nombramiento oficial por el departamento de letras de esa misma universidad no fue sino un año más tarde. Zuleta, sin embargo, mantuvo su crítica durante toda su vida a la burocracia institucional educativa, desde el colegio a la universidad. Además fue consejero del presidente Belisario Betancur, lo que potenció su interés sobre los derechos humanos, la situación material de las condiciones de vida de las poblaciones marginadas, enajenadas y pobres del mundo. 

Su tendencia al alcohol, al cigarrillo, sus rupturas personales y una larga trayectoria intelectual le llevaron a fuertes etapas de crisis y depresión, de cansancio, ¡pero nunca traicionó su determinación esencial! El pensar por sí mismo. Aunque sí hubo hundimientos, caídas, desencantos, "triste, agotado, respirando con dificultad, enfermo y solo. No se sabe para dónde va esto, le había escrito a su hija y tenía razón" (Vallejo, 2006, p. 206). Y se refería al país, a la geopolítica, a la democracia, a la verdad y a la vida. Murió antes de la "nueva nación" de la constitución de 1991, en 1990, el 17 de febrero.

REFERENCIAS

Arango, G. (1968) El dios fingido. Tomado de http://www.elprofetagonzaloarango.com/styled-3/page174/El_Dios_Fingido.html. En la viva voz de Gonzalo Arango, grabado por él en un audio casete en Todaspartes.

Arango, G. (1964) El brujo de Otraparte. Tomado de https://www.otraparte.org/fernando-gonzalez/vida/arango-gonzalo-7/

Fals, B. (1979) Historia doble de la Costa.

Ospina, W. (2006) El desafío de vivir. En Vallejo, J., La rebelión de un Burgués: Estanislao Zuleta, su vida. Bogotá, Grupo Editorial Norma, pp. 11-17

Vallejo, J. (2006) La rebelión de un Burgués: Estanislao Zuleta, su vida. Bogotá, Grupo Editorial Norma

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